Todo lo que debes saber sobre la Ley de la Segunda Oportunidad
Ley de Segunda Oportunidad

Requisitos para reconocer la buena fe del deudor en la Ley de Segunda Oportunidad

Para conseguir la exoneración de deudas con el mecanismo de la Segunda Oportunidad es necesario cumplir una serie de requisitos; entre ellos, ser deudor de buena fe.

En este post analizamos qué condiciones debe cumplir un deudor para ser considerado de buena fe.

El deudor de buena fe en la Ley de la Segunda Oportunidad

La Ley de la Segunda Oportunidad es el nombre con el que se conoce la Ley 25/2015, de 28 de julio, de mecanismo de segunda oportunidad, reducción de la carga financiera y otras medidas de orden social.

Por esta ley, se crea un mecanismo en la Ley Concursal a través del cual, las personas físicas pueden cancelar sus deudas, llamado exoneración del pasivo insatisfecho (EPI). Se trata de un concurso de acreedores específico para las personas naturales, sean particulares o autónomos (pero nunca aplicable a las personas jurídicas, que tienen su propio procedimiento de concurso de acreedores).

Entonces, para lograr la exoneración de deudas con la Segunda Oportunidad se deben cumplir ciertos requisitos, como por ejemplo ser deudor de buena fe.

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¿Qué significa ser deudor de buena fe?

Como acabamos de indicar, ser deudor de buena fe es uno de los requisitos para acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad y, de ese modo, lograr la exoneración de las deudas que no se pueden pagar.

La pregunta es qué se entiende por ser deudor de buena fe. Hasta la reforma de la Ley Concursal del año 2022, esta cuestión quedaba suficientemente aclarada, porque el antiguo artículo 487 lo decía expresamente: se consideraba que ser deudor de buena fe suponía que el concurso no hubiera sido declarado culpable (con ciertos matices) y no haber cometido ciertos delitos durante los 10 años anteriores a la declaración del concurso.

Sin embargo, conforme a la redacción de la Ley Concursal después de la citada reforma, no se especifica nada al respecto. El artículo 486 se limita a señalar los casos en los que el deudor de buena fe puede solicitar la exoneración del pasivo insatisfecho.

No obstante, se entiende que es deudor de buena fe aquel que no se encuentra en ninguno de los casos del artículo 487, que recoge una serie de supuestos en los que el deudor no puede obtener la exoneración del pasivo insatisfecho precisamente por conductas que constituyen mala fe. Entre ellos se incluyen, precisamente, los que ya anteriormente se consideraba de forma explícita que incumplían el requisito de la buena fe.

Entonces, conforme al mencionado artículo, ser deudor de buena fe implica:

No haber cometido ciertos delitos en los 10 años anteriores

La Ley Concursal enumera una serie de delitos que no se pueden haber cometido en los 10 años anteriores a la solicitud de la exoneración. Concretamente, no se puede tener una condena por sentencia firme por dichos delitos a penas privativas de libertad, aunque estén suspendidas o sustituidas, por estos delitos:

  • Delitos contra el patrimonio y contra el orden socioeconómico.
  • Falsedad documental.
  • Delitos contra la Hacienda Pública.
  • Delitos contra la Seguridad Social.
  • Delitos contra los derechos de los trabajadores.

Se requiere además que la pena máxima señalada para el delito sea igual o superior a 3 años, salvo que en el momento de presentar la solicitud ya esté extinguida la responsabilidad penal y se hayan satisfecho las responsabilidades económicas derivadas del delito.

No haber cometido ciertas faltas administrativas en los 10 años anteriores

Tampoco puede acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad quien en los 10 años anteriores a la solicitud haya recibido una sanción por resolución administrativa firme por infracciones tributarias muy graves, de seguridad social o del orden social, o en el mismo plazo haya sido objeto de acuerdo firme de derivación de responsabilidad, a menos que en el momento de la solicitud haya satisfecho su responsabilidad de forma íntegra.

Tampoco podrá ser exonerado, en caso de infracción grave, quien haya sido sancionado por un importe superior al 50% de la cuantía exonerable por la Agencia Estatal de Administración Tributaria a la que hace referencia el artículo 489.1.5.º, salvo que en la fecha de presentación de la solicitud de exoneración hubieran satisfecho íntegramente su responsabilidad.

Que el concurso no haya sido declarado culpable

Otro requisito para ser considerado deudor de buena fe es que no se haya declarado el concurso culpable. Ahora bien, si esta calificación se debe solo a que el deudor no ha cumplido su obligación de solicitar la declaración del concurso, el juez podrá tener en cuenta las circunstancias que rodeen al retraso.

Si la calificación aún no es firme, el juez debe suspender su decisión sobre la concesión de la exoneración del pasivo insatisfecho hasta que lo sea.

No haber sido declarado afectado en un concurso culpable de un tercero en los 10 años anteriores

Tampoco se puede haber sido declarado en los 10 años anteriores persona afectada en la sentencia de calificación del concurso de un tercero que se haya calificado como culpable, con la sola excepción de que en el momento de la presentación de la solicitud se haya satisfecho de manera íntegra la responsabilidad correspondiente.

También en este caso, si la calificación aún no es firme, el juez tiene que suspender su decisión acerca de la concesión de la exoneración del pasivo insatisfecho hasta que lo sea.

No haber incumplido los deberes de colaboración y de información

También se requiere no haber dejado de cumplir los deberes de colaboración y de información respecto del juez del concurso y de la administración concursal.

No haber dado información falsa o engañosa ni haberse endeudado de manera temeraria o negligente

Finalmente, se exige no haber proporcionado información falsa ni engañosa ni haberse comportado de forma temeraria o negligente al contraer endeudamiento o evacuar las obligaciones correspondientes, aun cuando no se haya producido una sentencia de calificación del concurso como culpable. El juez tendrá en cuenta lo siguiente para valorar si se da esta circunstancia:

  • La información patrimonial dada por el deudor al acreedor antes de la concesión del préstamo a los efectos de la evaluación de la solvencia patrimonial.
  • El nivel social y profesional del deudor.
  • Las circunstancias personales del sobreendeudamiento.
  • Si se trata de empresarios, si el deudor utilizó herramientas de alerta temprana puestas a su disposición por las Administraciones Públicas.

Por otro lado, el juez del concurso tendrá que apreciar las circunstancias que concurran respecto de la aplicación o no de la excepción, sin perjuicio de la prejudicialidad penal.

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