Aplazamientos y fraccionamiento de la deuda con la Seguridad Social

Aunque se suele hablar de aplazamiento y fraccionamiento de una deuda con la Seguridad Social, la opción que realmente ofrece esta administración es el aplazamiento. Si necesitas más información sobre este tema, a continuación vamos a explicarte todo lo que debes saber sobre el aplazamiento de las deudas con la Seguridad Social.

¿Qué pasa si me demandan y no tengo cómo pagar?

La palabra deuda pendiente ya conlleva un contenido implícito de acciones a realizar por parte de acreedores y deudores. Uno de los caminos más frecuentes cuando no hay acuerdo entre las partes, ni intención de los acreedores de seguir esperando en el tiempo, con el riesgo consiguiente de no cobrar, es la vía de la demanda judicial.

¿Qué ocurre cuando un acreedor demanda por impago de deuda?

En este caso, la demanda judicial por impago es un proceso que tiene la finalidad de reclamar una deuda económica. Aunque parece un proceso complejo, no siempre tiene por qué serlo.

En algunas ocasiones, los acreedores van a poder recuperar el importe de las deudas, sin gastos y sin demoras en el tiempo. Otras veces, surgen muchas complicaciones y el proceso será más largo y complejo.

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En Abogados para tus deudas somos líderes en la Ley de la Segunda Oportunidad y cancelación de deudas. Nuestro despacho está formado por abogados y profesionales expertos en derecho bancario y concursal.







    ¿Qué factores hacen posible que el procedimiento sea rápido y sencillo para las partes?

    En principio, una demanda judicial por impago se puede interponer e iniciar el proceso de reclamación, cuando la deuda es dineraria, está vencida en sus plazos, es determinada y exigible, es decir, no está sujeta a condicionamientos.

    En este punto siempre hay que recordar la importancia de contar con un buen asesoramiento de expertos en la materia.

    ¿Cómo actuar si desconozco la deuda por la que me demandan?

    Si se recibe una demanda en juicio monitorio, no pagar da lugar a la ejecución. Esto significa que se procederá al embargo de los bienes para satisfacer las responsabilidades reclamadas. Por lo que no es la mejor opción desestimar una demanda.

    El paso adecuado es presentar una oposición con la documentación expresa para acreditar que no corresponde pagar. Los motivos deben presentarse de manera clara y completa, pues sobre estos versará el juicio. Los más frecuentes son:

    • El acreedor no presenta una justificación documentada de la deuda.
    • La deuda reclamada ha prescrito.
    • Se solicita la nulidad contractual por intereses abusivos.

    Si la deuda es superior a 2 mil euros es requisito obligatorio la participación de un abogado y podría pasar a un juicio verbal u ordinario.

    Los plazos de la demanda judicial por impago

    El tema del tiempo suele tener mucha importancia y es muy analizado por quienes están decidiendo si iniciar el camino de la demanda judicial para cobrar las deudas que se les deben.

    En un principio, la demanda judicial por impago suele tardar algunas semanas en procesarse, dependiendo de variables como el trámite de admisión del juzgado correspondiente, notificaciones al deudor y plazos de contestación del mismo, archivo del proceso monitorio si no hay oposición del deudor, ejecución de bienes del deudor que ha sido condenado, etc.

    De forma general y para darnos una idea global del proceso, puede afirmarse que el tiempo medio de resolución de la demanda judicial, hasta la resolución del proceso monitorio por impago, estará en torno a los seis o siete meses.

    Proceso monitorio como juicio más frecuente para reclamación de deudas

    Como estamos viendo, el juicio monitorio sería el procedimiento de carácter jurídico que tiene como finalidad que se agilice el cobro de deudas pendientes, conseguir que los plazos se acorten.

    Cuando la deuda tenga las características que hemos visto en puntos anteriores, dineraria, vencida, determinada y exigible, quien reclama el pago de las deudas puede iniciar una solicitud o petición del proceso monitorio.

    En su petición tiene que documentar que la deuda no solo existe, sino que cumple las características que hemos visto. En caso de que dicha petición de inicio del juicio monitorio sea admitida por el Juzgado correspondiente, el deudor tendrá la opción de abonar la deuda en los 20 días hábiles siguientes, o bien oponerse al juicio monitorio comenzado.

    Opciones si el deudor no puede pagar en el juicio monitorio

    1. La falta de pago pone en marcha el mecanismo de la ejecución forzosa de los bienes. Para ello, se inicia el proceso de averiguación y localización de bienes del deudor, para proceder al embargo en la cantidad debida.
    2. El deudor tiene la opción de oponerse a la petición del proceso monitorio. En este caso se presentará ante el Juzgado que lleve la causa y hará una manifestación escrita de los motivos de su oposición. Ese será el momento en que tiene que manifestar las razones por las que no debe o no puede pagar la deuda. Posteriormente y en función de cuál sea la cantidad de la deuda, el juicio monitorio derivará en un proceso verbal o un proceso ordinario, regulados en la Ley de Enjuiciamiento Civil.

    Causas que permiten oponerse al monitorio legalmente

    Como acabamos de ver, para oponerse al juicio monitorio es muy importante exponer las razones por las que se pretende abonar solo una parte de la deuda, o no abonar nada, y además justificarlas. En caso de haber un documento que acredite o se refiera a estas causas, es importante presentarlo ante la autoridad judicial.

    Aquí listamos las razones más frecuentes de oposición al juicio monitorio:

    • Demostrar que la deuda ya ha prescrito.
    • Acreditar que el acreedor no ha sido capaz de demostrar que la deuda existe.
    • Nulidad por intereses abusivos, del importe total de la deuda. El resultado de esta petición puede ser que el Juez que conoce la causa declare solo como reclamable el importe principal de la deuda, sin intereses.
    • Si la deuda se ha vendido a un acreedor diferente, el deudor puede solicitar abonar solo el importe de la operación de venta, es decir, lo que el acreedor nuevo ha abonado al antiguo. Esta figura legal se conoce como retracto de crédito litigioso.

    Si a pesar de todo se deniega la oposición al juicio monitorio, al deudor solo le queda pagar, exponerse a embargos o acogerse, como último recurso, a la Ley de Segunda Oportunidad.

    Requisitos para acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad

    Una de las mejores opciones para hacer frente a la demanda de las deudas es acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad. La persona que se encuentra en estado de insolvencia tiene la posibilidad de cancelar y comenzar de cero para no quedar fuera del sistema.

    Este mecanismo facilita a los autónomos y particulares afectados por la crisis, a cumplir con sus acreedores y regularizar su situación.

    Desde el año 2015 los deudores españoles cuentan con este beneficio legal. Es importante contar con el asesoramiento de un abogado especializado en Segunda Oportunidad para iniciar el procedimiento y garantizar un resultado exitoso.

    Es decir, para cancelar las deudas y continuar en el circuito económico. Básicamente se requieren estos requisitos:

    1. Los compromisos económicos totales impagados no superan los 5 millones de euros.
    2. Demostrar el estado de insolvencia. Es decir, que no se cuenta con el patrimonio para hacer frente a las deudas o que ya fue liquidado.
    3. Actuar de buena fe.

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      Requisitos para reconocer la buena fe del deudor en la Ley de Segunda Oportunidad

      En España existe la llamada Ley de Segunda Oportunidad que ofrece la posibilidad de que personas que se encuentren en estado de insolvencia puedan reducir sus deudas o incluso quedar eximidas de pagarlas.

      No obstante, para que una persona pueda cancelar sus deudas a través de este mecanismo debe cumplir ciertos requisitos para ser considerado deudor de buena fe.

      La Ley de Segunda Oportunidad

      Esta ley surgió después de una revisión de la Ley Concursal que es el conjunto de normas que se utilizan para tratar los procedimientos que se dan entre deudores y acreedores.

      En la revisión se determinó que debían incorporarse nuevos recursos atendiendo a situaciones de crisis económica que se han vivido en España, y dándose cuenta de que muchas veces los procesos de gestión de deudas se apartaban de la ley concursal, por no encontrar en su marco vías adecuadas de tratamiento.

      En el Texto Refundido de la Ley Concursal española (TRLC) quedan claras las regularizaciones y armonizaciones que se hicieron para el tratamiento de los procesos entre deudores y acreedores. Y allí surge claramente la posibilidad de que si el deudor cumple con ciertos requisitos se le debe otorgar una segunda oportunidad.

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        Requisitos de la Ley de Segunda Oportunidad

        El mecanismo de la segunda oportunidad se aprobó por reglamento europeo en 2015 y se introdujo en España con la Ley 25/2015, del 28 de junio.

        Para poder acogerse a esa normativa, que solo aplica para personas físicas, y que el proceso pueda llevarse a cabo de manera exitosa deben cumplirse una serie de requisitos. El primero y más importante es que el deudor sea considerado deudor de buena fe.

        Esto quiere decir que durante el proceso que se esté llevando a cabo con motivo de las deudas que una persona pueda tener, esta persona no debe realizar ninguna acción que se considere incompatible con el procedimiento de la Ley de Segunda Oportunidad.

        No podrá la persona, por ejemplo, durante el proceso solicitar ningún tipo de financiación ni vender bienes. Acciones de ese tipo tendrían como consecuencia que el juez considere que la persona no está actuando de buena fe, y no considere la opción de reducir o cancelar las deudas de la persona insolvente.

        Además, existen otros requisitos como:

        • La persona debe estar en estado de insolvencia, es decir, debe encontrarse realmente en situación de no poder pagar las deudas que tiene a su cargo.
        • Debe tener dos o más deudas con más de una persona, empresa o comercio.
        • La deuda total que se tenga no puede superar los 5 millones de euros.
        • El deudor no debe haber sido condenado por delitos contra
        • Hacienda o la Seguridad Social, ni por delitos en el ámbito del derecho de los trabajadores, o delitos de falsedad documental.

        ¿Cómo se comporta un deudor de buena fe?

        Durante el proceso de la Ley de Segunda Oportunidad el deudor estará protegido, en el sentido de que sus deudas no se incrementarán, ya que desde el momento en que se inicia este procedimiento los intereses que sus deudas generaban quedan paralizados.

        El deudor de buena fe debe actuar de manera honesta y transparente ante los abogados, jueces, y mediadores concursales en relación a sus ingresos, gastos y en general a su patrimonio. Tiene además que poder comprobarse que el deudor no contrajo la deuda con artificios o mala intención.

        Un mediador concursal es un profesional que interviene en los procesos por deudas para llevar a cabo la negociación entre el deudor y el acreedor.

        En los procesos que se llevan a cabo por la Ley de Segunda Oportunidad, el mediador concursal se encargará de verificar toda la información y documentación que se presente, y en base a ello, hacer propuestas que traten de acercar a las partes.

        Si durante el proceso se diera alguna circunstancia que hiciera que el deudor recibiera una cantidad de dinero inesperada, deberá comunicar esto inmediatamente al juez. Cualquier cosa que modifique la situación económica del deudor debe ser comunicada, ya que esto puede hacer que se modifique el curso del proceso.

        Durante el proceso, el deudor no podrá comprar ni vender bienes, salvo que disponga de una autorización expresa del juez. Tampoco podrá solicitar nuevos métodos de financiación.

        Si, debido a la actividad productiva que la persona desempeñe, se viera en la necesidad de solicitar un crédito o préstamo, deberá informar y solicitar la autorización del juez para hacerlo.

        Otros requisitos que debe cumplir un deudor de buena fe en la Ley de Segunda Oportunidad es no haber rechazado una oferta de empleo adecuada en los últimos 4 años. Tampoco puede haber acudido a la Ley de Segunda Oportunidad en los últimos 10 años.

        Otras consideraciones del deudor de buena fe en la Ley de Segunda Oportunidad

        Para poder someterse a lo que establece la Ley de Segunda Oportunidad el deudor no debe haber sido declarado culpable en el concurso de acreedores. Es decir, el concurso de acreedores debe haberse declarado fortuito.

        Se tomará en cuenta también que el deudor, si esto estaba dentro de sus posibilidades, haya intentado llegar a un acuerdo extrajudicial con los acreedores para cancelar su deuda.

        Se puede recurrir entonces a la Ley de Segunda Oportunidad. Como estamos viendo, en ella se ofrece la posibilidad de que personas que se encuentren en estado de insolvencia puedan, de acuerdo al examen de sus circunstancias por parte de un mediador concursal, dejar de pagar sus deudas o al menos una parte de ellas, o establecer un plan de pagos que pueda satisfacer si su situación cambia.

        Conclusiones

        Es importante saber que existen recursos para tratar situaciones de insolvencia para personas que han caído en ellas por situaciones ajenas a su voluntad, y en las que ha prevalecido siempre un comportamiento responsable.

        Es recomendable buscar el asesoramiento legal de un especialista en esta materia, quien podrá evaluar cada caso y orientar al deudor sobre cómo puede tratarse su caso.

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          Diferencias entre la renegociación, refinanciación de deudas y Ley de Segunda Oportunidad

          Cuando una persona adquiere una serie de deudas que le resultan prácticamente imposibles de afrontar, cuenta con varias opciones para superar este complicado escenario. Entre esas opciones, se destacan la renegociación, la refinanciación de deudas y la Ley de Segunda Oportunidad.

          ¿En qué se diferencian la renegociación, la refinanciación de deudas y la Ley de Segunda Oportunidad?

          Renegociación

          Una de las primeras alternativas con la que cuenta una persona que tiene deudas y que no puede cancelar es con la renegociación. Esta alternativa no se traduce en el perdón de la deuda, pero, como su nombre lo indica, sí hace referencia a un proceso de renegociar con los acreedores en la búsqueda de nuevos plazos de pago y condiciones que el deudor sí pueda cumplir.

          La renegociación es aceptada en muchas ocasiones por los acreedores, porque a estos les conviene el pago de la deuda y no tener que llegar a instancias mayores. Sin embargo, para ello, el deudor deberá presentar de forma directa o a través de un especialista en el área, un calendario de pago con el cual pueda cumplir y que también responda a las necesidades de los acreedores.

          El objetivo principal de la renegociación se basa en conseguir unas nuevas condiciones de pago, condiciones que el deudor sí esté en capacidad de asumir. A diferencia de otros métodos, como es el caso de la reunificación de la deuda, esta es una excelente alternativa, tanto para las deudas pequeñas como para las deudas grandes.

          La renegociación, también conocida como reestructuración de la deuda, se lleva a cabo cuando una persona está frente a una situación significativa de insolvencia y otro tipo de dificultades financieras considerables. En algunos casos, las empresas ofrecen como solución la refinanciación y en otros sí aceptan la renegociación de las condiciones generales del pago.

          La renegociación es un proceso que puede llevar a cabo de forma directa el deudor, contactando a cada uno de los acreedores a los cuales se debe dinero o también se puede gestionar este tipo de solicitud a través de agentes especializados.

          Refinanciación de deudas

          La refinanciación de deudas hace referencia a cuando las condiciones de pago de la deuda cambian considerablemente. Sin embargo, ese cambio viene dado por la sustitución de los demás préstamos por uno totalmente nuevo con la misma entidad financiera.

          Es importante destacar que las refinanciaciones de deudas son uno de los métodos más utilizados y aceptados por las entidades financieras en general. Es, además, una técnica interesante a considerar, porque cambia las condiciones generales del préstamo, siendo las nuevas condiciones más convenientes para el deudor en cuanto a ahorro y aumento de la liquidez se refiere.

          Refinanciación y unificación de deudas, ¿es lo mismo?

          La unificación de deudas es otro de los métodos más utilizados para afrontar el pago de las mismas y es, en muchas ocasiones, confundida con la refinanciación de deudas.

          Sin embargo, en el caso de la unificación, se trata de un método que consiste en solicitar un nuevo préstamo y con el importe aprobado pagar todas las deudas pendientes. De esa forma, la persona puede, simplemente, afrontar un único compromiso de pago, lo que reduce de forma considerable el estrés y resulta de gran ayuda para organizar sus finanzas.

          Una diferencia importante de la refinanciación de las deudas en comparación a la unificación de las deudas, es que esta última opción es conveniente solo cuando el monto total de las deudas es considerablemente bajo. Es decir, difícilmente será una alternativa para una persona que deba una suma total importante de dinero.

          Entre otras cosas, porque la unificación de deudas solo es efectiva cuando se logra sustituir por completo y no de forma parcial, así como también si es posible asumir el nuevo compromiso de pago mensual.

          Ley de Segunda Oportunidad

          Finalmente, una de las opciones más destacadas con las que cuenta una persona que tiene muchas deudas que no puede pagar es con la Ley de Segunda Oportunidad. Esta Ley consiste, como su nombre lo indica, en un proceso administrativo que les permite a las personas cancelar sus deudas por Ley.

          Por supuesto, para acogerse a esta ley, el interesado deberá cumplir con una serie de requisitos básicos e imprescindibles.

          Se trata de un procedimiento que está regulado por la Ley 25/2015 como un mecanismo para reducir de forma efectiva las cargas financieras que enfrenta una persona.

          La Ley de Segunda Oportunidad les facilita a los deudores llegar a un nuevo acuerdo de pago que se ajuste a la capacidad financiera de los mismos. Si dicho acuerdo falla, es posible acogerse al Beneficio de la Exoneración del Pasivo Insatisfecho, también conocido por sus siglas como BEPI, el cual consiste en la cancelación total de las deudas.

          De ahí que esta ley sea ideal para todas aquellas personas que, por diferentes motivos, se encuentren ante una situación de quiebre y no puedan afrontar las deudas de forma tradicional. Un deudor que recurre a esta opción puede, en primer lugar, llegar a un acuerdo extrajudicial para el pago de las deudas y para ello se lleva a cabo un proceso de negociación con los acreedores.

          El objetivo de esa negociación es conseguir nuevas condiciones que le faciliten a la persona cumplir con el compromiso de pago adquirido.

          Ventajas de la Ley de Segunda Oportunidad frente a la renegociación o la refinanciación de deudas

          La Ley de Segunda Oportunidad es una opción disponible para particulares, autónomos y en algunas ocasiones, para empresas.

          Para tener acceso a la misma, la persona debe demostrar que carece de patrimonio para hacer frente a las deudas o que éste ya se ha liquidado, así como también cumplir con la buena fe del deudor y, adicionalmente, el monto total de la deuda nunca podrá ser superior a cinco millones de euros.

          El principal beneficio de esta ley es desaparecer de la lista de morosos, tener la oportunidad de acceder a planes de financiamiento y tarjetas de créditos y la más importante, mejorar la salud financiera del implicado, lo que le puede permitir construir una nueva vida. 

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            ¿Qué pasa si me condenan a pagar y no tengo dinero?

            Una persona que ha sido condenada a pagar cierta cantidad de dinero, pero no dispone de dicho importe o de las facilidades económicas para hacer frente a esa situación, dispone de algunas opciones o recursos para retrasar el pago, negociarlo en otras cuotas, e incluso eliminarlo por completo.

            Opciones disponibles cuando una persona es condenada a pagar y no tiene dinero

            1. Recurrir el pago

            Una de las primeras alternativas de las cuales dispone una persona para hacer frente a una situación de pago que no se puede asumir en ese momento, es recurrir dicho pago. Sin embargo, es una alternativa que, en muchas ocasiones, no es muy efectiva.

            2. Renegociar la deuda

            La siguiente alternativa de la cual disponen personas que se enfrentan a esta situación pasa por contactar directamente con los acreedores con el objetivo de negociar el pago de dicha deuda.

            En muchas ocasiones, será posible conseguir un acuerdo con las empresas y reducir, por ejemplo, la cuota a pagar mensualmente, lo que puede facilitar el pago de la deuda total.

            La renegociación de la deuda consiste, básicamente, en encontrar nuevas condiciones de financiación y pago. En este sentido, es fundamental que el proceso de renegociación se ajuste perfectamente al estado financiero actual de la persona. Para ello es fundamental analizar la situación real de los gastos, deudas en función de los ingresos disponibles.

            3. Agrupar el pago de deudas mediante otro préstamo

            Además de recurrir la deuda o de renegociar, algunas personas optan por tramitar las deudas a través de la solicitud de otro préstamo. Dependiendo de los cálculos financieros, será posible pagar todas las deudas con el préstamo solicitado y quedar pagando, exclusivamente dicho préstamo.

            Si bien es una buena alternativa para hacer frente a deudas, es fundamental que la persona primero analice si está en capacidad o no de afrontar el pago mensual que implicaría el nuevo préstamo. Esta alternativa consiste es una forma sencilla de agrupar todas las deudas, lo que puede, sin duda alguna, facilitar el pago de las mismas.

            La opción anterior es una de las más utilizadas y factibles, incluso más que recurrir el pago de la deuda, lo que además conlleva otro tipo de gastos porque es necesario contar con la asesoría de un abogado profesional.

            4. Ley de Segunda Oportunidad

            De forma adicional a las alternativas anteriores, la Ley de la Segunda Oportunidad es otra excelente opción para hacer frente a una situación de deudas.

            A continuación, explicamos en qué consiste este mecanismo.

            La Ley de la Segunda Oportunidad

            Como estamos viendo, las mejores opciones para evitar hacer frente a una deuda que no se puede afrontar son: recurrir el pago, renegociar con acreedores, agrupar el pago de las deudas mediante la tramitación de otro préstamo o recurrir a La Ley de la Segunda Oportunidad.

            Sin duda alguna, la Ley de la Segunda Oportunidad se posiciona como una de las mejores opciones disponibles porque permite la cancelación de las deudas, incluso si la persona no dispone de bienes.

            La Ley de la Segunda Oportunidad le permite a particulares y a autónomos negociar más fácilmente las deudas para conseguir condiciones más flexibles de pago y, en algunos casos y siempre dependiendo de la situación económica de la persona es posible conseguir la eliminación total de las deudas.

            Es importante destacar que este tipo de procedimientos está pensado para ayudar a los particulares, autónomos e incluso algunas empresas, a cumplir con los compromisos económicos adquiridos, siempre sin perjudicar a los acreedores.

            Para que esto ocurra, se deben poner en práctica dos fases principales:

            1. Negociar un acuerdo extrajudicial de los pagos.
            2. Solicitar al Juez el Beneficio de Exoneración del Pasivo Insatisfecho o BEPI.

            Con respecto al acuerdo extrajudicial, este consiste en negociar y lograr un acuerdo con los acreedores sin necesidad de llegar a instancias judiciales.

            Para ello se debe utilizar la figura de un mediador concursal y para ello el interesado deberá primero acudir a un notario, porque será el responsable de nombrar a dicho mediador.

            Propuesta y plan de pagos

            Es importante destacar que esta fase de acuerdo extrajudicial no se puede prolongar más de dos meses y en ese tiempo se hará una propuesta con un plan de pagos a los acreedores.

            Por otro lado, el plan de pagos consistirá en proponer nuevas condiciones, una quita o una espera para saldar por completo la deuda.

            Después de haber hecho un plan de pagos con el respectivo calendario y condiciones, este deberá ser presentado a los acreedores que, en caso de ser rechazado, se debe acudir a la siguiente instancia y solicitar la intervención de un Juez para hacer la solicitud del BEPI.

            Fase de cancelación de deudas

            La segunda fase de La Ley de la Segunda Oportunidad consiste en cancelar dichas deudas a través del concurso consecutivo de los acreedores. En este caso, un mediador concursal solicitará al Juez el concurso de acreedores. De esta forma se podrá perdonar la deuda que no se pueda pagar, ya sea de forma parcial o total.

            Si la persona que solicita el recurso no dispone de prácticamente ningún tipo de bien, es posible que obtenga el perdón del 100% de la deuda. Es importante destacar que el perdón de la deuda es lo que se conoce como el Beneficio de Exoneración del Pasivo Insatisfecho o BEPI.

            Conclusiones

            Una persona que se encuentra en una situación financiera complicada y que no puede hacer frente a sus compromisos de pago, debe buscar alternativas para renegociar dicha deuda, llegar a acuerdo e incluso acogerse a La Ley de la Segunda Oportunidad.

            Por supuesto, para ello se deben cumplir con ciertos requerimientos y condiciones básicas, pero sin duda se trata de una excelente alternativa para pagar la totalidad de las deudas, una fracción e incluso para eliminarlas por completo.

            La Ley de la Segunda Oportunidad se posiciona como una de las mejores alternativas para evitar que la persona que posee varias deudas y que debido a su situación financiera no puede asumir en ese momento, no sufra las consecuencias asociadas a un proceso de morosidad que, en algunas ocasiones y dependiendo de la naturaleza de las mismas, puede acarrear el embargo de los bienes de dicha persona, además de otras consecuencias de gravedad.

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              ¿Cómo actuar ante el acoso telefónico de las empresas de recobro?

              El acoso telefónico de empresas de recobro o pago es una estrategia utilizada por muchas empresas con el objetivo de exigir el pago de deudas pendientes.

              Sin embargo, se trata de una estrategia que, hasta cierto punto no es cien por cien legal, especialmente al considerar el acoso como un delito.

              No puedo pagar mis deudas y no tengo bienes, ¿qué puedo hacer?

              ¿Y si no tengo bienes para pagar mis deudas?

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